¿Qué es la hipnosis? Definición de la hipnosis clínica
Habitualmente, la hipnosis conlleva una introducción al procedimiento durante la
cual se dice a un sujeto que se le presentarán sugestiones de experiencias
imaginativas. La inducción hipnótica es una sugestión, extensa y amplia para usar
la propia imaginación, que se da al comienzo y que puede incluir mayores detalles
de la introducción.
Se usa un procedimiento hipnótico para fomentar y evaluar respuestas a las sugestiones.
Al usar la hipnosis, una persona (el sujeto) es guiado por otra (el hipnotizador) para
que responda a las sugestiones de cambios en la experiencia subjetiva, alteraciones en la
percepción, sensación, emoción, pensamiento o conducta. Las personas pueden aprender también
auto-hipnosis, que es el acto de administrar procedimientos hipnóticos a uno mismo.
Si el sujeto responde a las sugestiones hipnóticas, generalmente se infiere que se ha inducido
una hipnosis.
Muchos creen que las respuestas y experiencias hipnóticas son características de un estado
hipnótico. Aunque algunos piensan que no hace falta usar la palabra “hipnosis” como una parte
de la inducción hipnótica, otros lo ven esencial.
Los detalles de los procedimientos y sugestiones hipnóticos diferirán según los objetivos de
quien la practique, y de los propósitos de la tarea clínica o de investigación que se intenta
realizar. Tradicionalmente, los procedimientos incluyen sugestiones para relajarse, aunque la
relajación no es una parte necesaria para la hipnosis, pudiéndose usar una amplia variedad de
sugestiones, incluidas las de alerta.
Tanto en ámbitos clínicos como de investigación se pueden usar sugestiones que permiten evaluar
el alcance de la hipnosis comparando las respuestas con escalas estandarizadas. Si bien la mayoría
de los sujetos pueden responder, al menos, a algunas sugestiones, las puntuaciones de las escalas
suelen abarcar un rango que oscila desde lo elevado a lo insignificante. Tradicionalmente, las
puntuaciones se han agrupado en las categorías de bajas, medias y altas.
Tal y como ocurre con otras medidas de constructos psicológicos escaladas positivamente, como la
atención y el apercibimiento, la claridad de la evidencia de haber logrado la hipnosis se
incrementa con la puntuación del individuo.
Las siguientes afirmaciones sobre la hipnosis, habituales ente las personas legas que no conocen la investigación, carecen de sustento científico, por lo que son creencias exageradas o simplemente falsas. Si alguien defiende que es cierta cualquiera de estas creencias, desconfíe de su conocimiento científico sobre la hipnosis y de su capacidad para ayudarle con la hipnosis clínica:
1. La hipnosis no pertenece al campo de la psicología científica. Quienes la practican suelen ser charlatanes, curanderos u hombres del espectáculo. Las personas que mejoran con ella, son crédulos, ignorantes y “dependientes”.
2. La hipnosis puede dejar a la persona “enganchada” en un trance, de forma que, al no poder “salir del estado hipnótico”, quedaría mermada en su volición o devendría en un demente.
3. La hipnosis puede explicitar o agravar psicopatologías “latentes” de la persona. Incluso puede desarrollar alteraciones psíquicas en los individuos sanos. Los individuos con problemas psicopatológicos, puede empeorar con la hipnosis.
4. La hipnosis provoca un “estado” similar al del sueño, en el que la persona muestra unas características especiales. Si no se alcanzan tales características, la persona no está hipnotizada. Sólo se puede estar en esa situación especial, si se ha recibido un método de inducción hipnótica.
5. La hipnosis elimina y anula el control voluntario de la persona. Ésta deviene en un autómata en manos del hipnotizador, por lo que puede cometer actos delictivos, antisociales, inmorales o que le llevan al ridículo social.
6. La hipnosis provoca reacciones inusuales, excepcionales y cuasi mágicas en las personas. Lo que se recuerda bajo hipnosis siempre es verdad.
7. La hipnosis es una terapia (hipnoterapia), sumamente útil, rápida y eficaz, que no exige ningún esfuerzo por parte del cliente para cambiar de comportamiento. Sólo las personas muy susceptibles, sin embargo, pueden beneficiarse de ella.
La hipnosis se utiliza en el tratamiento de la ansiedad, la depresión, el tabaquismo, el control de hábitos, el dolor crónico y otros muchos problemas psicológicos. También se utiliza en medicina, en dermatología, en el control del dolor, en anestesia y cirugía, etc. Sin embargo, puede no ser útil para todos los problemas psicológicos o médicos, ni para todos los pacientes. Por lo tanto, la decisión de su uso debe basarse en la evaluación y opinión de un profesional formado en el uso y las limitaciones de la hipnosis clínica.
La hipnosis se utiliza en el tratamiento de la ansiedad, la depresión, el tabaquismo, el control de hábitos, el dolor crónico y otros muchos problemas psicológicos. También se utiliza en medicina, en dermatología, en el control del dolor, en anestesia y cirugía, etc. Sin embargo, puede no ser útil para todos los problemas psicológicos o médicos, ni para todos los pacientes. Por lo tanto, la decisión de su uso debe basarse en la evaluación y opinión de un profesional formado en el uso y las limitaciones de la hipnosis clínica.
El número de sesiones de un tratamiento que incorpora la hipnosis variará dependiendo de la naturaleza y la gravedad del problema. Aunque la hipnosis suele acelerar y facilitar los resultados del tratamiento, no es lo habitual que en una sola sesión de hipnosis se resuelva el problema, y menos aún sin el apoyo de otras estrategias terapéuticas.
Toda hipnosis es una forma de auto-hipnosis, puesto que la capacidad para hipnotizarse la tiene la persona, no el hipnotizador. Además, el profesional enseñará a su cliente, siempre que sea posible, a manejar las técnicas hipnóticas más apropiadas para su problema, junto con otras estrategias terapéuticas. Así, una vez aprendidas, el cliente podrá disponer de estas técnicas siempre que las necesite sin tener que recurrir al terapeuta.
Dado que la hipnosis es una técnica que se utiliza para el incremento del auto-control, las personas hipnotizadas, no sólo perciben todo lo que ocurre durante la sesión de hipnosis, sino que mantienen el control de su conducta, pudiendo ignorar a voluntad cualquier sugestión que no les guste o agrade, así como aceptar aquellas que quieran.
Son muy pocas las personas que pierden la noción de donde están o que no recuerdan lo que les sucedió bajo hipnosis, y también les pasa en otras facetas de su vida cotidiana (por ejemplo, cuando practican relajación). Por ello, el profesional utilizará las sugestiones terapéuticas que considere oportunas para cada persona, y enseñará al usuario a construir las sugestiones y a auto-hipnotizarse. Así, no es la labor del profesional “controlar” al cliente, sino enseñarle a tener más auto-control sobre aquellas conductas que son problemáticas para él o ella.
Ya que la persona hipnotizada mantiene el control de lo que le ocurre en todo momento, no revelará ninguna información que no revelaría fuera de hipnosis y, por tanto, puede mentir a voluntad. La hipnosis no es la máquina de la verdad, y, puesto que es útil para incrementar el auto-control, incluso podría facilitar la capacidad de una persona para mentir.
La hipnosis no es más eficaz para incrementar la memoria que cualquier otra técnica, a la hora de aumentar la cantidad y precisión del recuerdo. Pero, lo malo es que sí se ha comprobado que la persona que supuestamente recuerda sucesos bajo hipnosis cree con más confianza en su veracidad, aún no siendo reales, lo que puede llevarle a generar falsos recuerdos.
El recuperar recuerdos de eventos pasados no ha demostrado ser terapéutico, sin embargo, los falsos recuerdos sí se ha comprobado que tienen efectos negativos, especialmente cuando se recuerdan cosas como haber sido abusado sexualmente en la infancia, haber sido abducido por extraterrestres, o haber sufrido rituales satánicos. La investigación científica indica que, actualmente, no hay forma de distinguir cuándo un recuerdo es verdadero de cuándo es falso. La persona puede dar muchos detalles, sintiendo mucho dolor psicológico, etc., y el recuerdo ser falso. Cuando una persona ha recibido sugestiones de regresión hipnótica, no recuerda ni más ni mejor lo que le pasó a la edad a la que supuestamente se le ha enviado.
Ni siquiera está de verdad re-viviendo esa edad, sino que actúa conforme cree que actuaba en aquella época. Recuerdos previos a los dos años de edad deben tomarse más como creaciones e interpretaciones por parte de nuestro cerebro, que como recuerdos verdaderos, ya que nuestras neuronas no están maduras para almacenar y recuperar correctamente la información. Por tanto, el uso de la hipnosis para mejorar el recuerdo o recuperar la memoria de sucesos supuestamente olvidados está completamente desaconsejado.
Tal como se indica en el apartado anterior, la investigación sobre este tema indica que las personas hipnotizadas no regresan realmente a momentos previos de su vida, por lo que es aún más difícil aceptar que lo hagan a vidas pasadas, puesto que ni si siquiera se tiene prueba alguna de que existan.
Las personas que indican haber regresado a vidas pasadas suelen dar información sobre esas vidas que es, casi siempre, incorrecta al ser contrastada. Las experiencias que cuentan estas personas son normalmente fantasías elaboradas a partir de los conocimientos culturales disponibles sobre determinadas épocas históricas.
Más aún, no hay ninguna evidencia científica que muestre que las terapias de regresión a vidas pasadas sean eficaces, mientras que pueden abrir la puerta a todo tipo de creencias sobre la hipnosis y el más allá, altamente iatrogénicas (que generan problemas), como creencias en médiums, contacto con los espíritus, etc. La experiencia indica que mantener estas creencias puede favorecen delirios paranoides, supersticiones sobre males de ojo, maleficios, posesiones demoníacas, etc., que suelen alterar el ánimo y la vida de la persona. Por tanto, el uso de la hipnosis para volver a vidas pasadas está desaconsejado y carece de valor terapéutico.